| Cine español en Cannes |
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Viernes, 21 de Mayo de 2010 16:51
Cine
Cannes (Francia) |
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A los franceses les debemos, en todo caso, descubrirnos talentos y valores del país que nos hubieran pasado completamente desapercibidos de otro modo. Ocurrió hace unos años con Albert Serra y su Honor de Caballeria. Otro tanto de lo mismo podemos decir hoy de Oliver Laxe y su Todos vos sodes capitans que acaba de ser presentada en el Festival. Lo primero que llama la atención es el título original en lengua gallega para una película rodada en Tánger. Oliver lo justifica sin problemas: él es, antes que nada, gallego; y por tanto, emigrante que deambula sin rumbo fijo por esos mundos. Las circunstancias lo trajeron a este norte de África, en Tánger, a donde vino a alejarse del mundanal ruido y limpiar la mirada. El proyecto de rodar un película con niños surgió de forma natural, como una actividad escolar más. En plena actividad le sobrevino una crisis que le hizo replantearselo todo. La mirada paternalista, instrumentalizadora de la pobreza del tercer mundo, con que se podía abordar una propuesta de estas características, dio paso a una decisión arriesgada: ceder la cámara a los protagonistas, a los niños cuya vida se proponía representar. A partir de ese momento la película toma un corte asilvestrado: los niños quieren filmar los árboles, las nubes, los gatos callejeros. Todos vos sodes capitanes alude a la autoría compartida de las imágenes que vemos desfilar por la pantalla en su segunda mitad. La película de Oliver describe el proceso sin concesiones ni autocomplacencias. Está llena de aristas. No es redonda ni perfecta. No es siquiera una película festivalera. Pero eso mismo es lo que nos la ha hecho aún más simpática. Es un diamante en bruto que muy pocos han sabido apreciar aquí. Pero no nos engañemos. Habría que atinar con más punteria. Apostar por el talento verdadero que en este país subyace, y en cantidades ingentes, debajo de cada piedra.
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